Historias del IIBCE_ Nuestro logo oficial, el Nacurutú

En el IIBCE tenemos una escultura que preside la entrada. Está un poco escondida atrás de las totoras del estanque, donde viven un par de tortugas entre otras mascotas del predio. Esta vieja escultura es un monumento que representa la figura de un búho, un animal simbólico acorde al lugar.

Desde tiempos difíciles de determinar, el búho representa el conocimiento, o la inteligencia. Algo así parece que le dijo Clemente Estable a su amigo, el artista José Cúneo, cuando le pidió que creara una obra para decorar el despojado Instituto de la época. Cúneo accedió y recreó la figura de una especie local de búho, el Bubo virginianus nacurutú , que es una subespecie del búho cornudo. De esta manera, honró en doble sentido el conocimiento que generamos.

Desde hace más de 50 años, el Nacurutú preside la entrada de nuestro edificio en Avenida Italia, y de alguna manera, el búho siempre ha sido la insignia del Clemente. Sin embargo, no fue hasta hace poco que contamos con un logo oficial, una imagen institucional que nos represente. ¿Cómo surgió la idea y quién dibujó nuestro logo oficial? Otra historia del IIBCE.

Dibujo de José Cúneo del búho que diseñó para plasmar como escultura en la entrada del Instituto. En el 2014, este dibujo fue tomado como logotipo del XV IIBCE Abierto.

Dibujo de José Cúneo del búho que diseñó para plasmar como escultura en la entrada del Instituto. En el 2014, este dibujo fue tomado como logotipo del XV IIBCE Abierto.

Conversando con colegas, supe que nuestro logo lo había diseñado Roberto Caposcasale, uno de los primeros investigadores del Instituto en la época en que Clemente lo estaba creando casi de la nada. Meticuloso en el estudio de la naturaleza, logró ser uno de los primeros jefes de Departamento del IIBCE; por entonces, decidió encarar la zoología iniciando la que hoy es una afamada línea de investigación en Uruguay: la aracnología.

Poco tienen que ver las arañas con los búhos. La historia nace de la pasión por hacer y divulgar la ciencia y comienza cuando Capocasale, quien aun hoy es Investigador Asociado a nuestro Instituto, tuvo la inquietud  y dio un paso para mostrarle al mundo lo que hacían. Por aquel entonces, coincidieron con Estable en que la ciencia necesitaba salir de los laboratorios para poder avanzar, algo que parece ilógico, pero sigue siendo real.

El búho siempre fue la insignia de Don Clemente. Esta foto fue tomada en abril de 2015 en la que fue su casa, donde sus pertenencias y el enorme legado que nos dejó permanecen casi intactos.

El búho siempre fue la insignia de Don Clemente. Esta foto fue tomada en abril de 2015 en la que fue su casa, donde sus pertenencias y el enorme legado que nos dejó permanecen casi intactos.

En ésa época el IIBCE era un lugar misterioso. Se desconocía qué se hacía allí o se creía lo que la imaginación o incluso los cuentos del barrio dieran lugar. La inquietud de Roberto terminó en la primera exposición al público de lo que hacía “el Clemente”, y en el futuro, sería una excusa para diseñar el logotipo oficial. Según sus palabras:

Recuerdo que le comenté como idea, hacer una exposición sobre lo que hacíamos en el IIBCE, a quien era Director en ese momento, el Dr. José Roberto Sotelo, sucesor de C. Estable, y le pareció bien. Me embarqué en la tarea con la ayuda del Taller Mecánico y el Ayudante de la Sección Electrónica, y fuimos armando, en primer lugar, los paneles donde se colgaría la información. Así nació la primera exposición del IIBCE que se realizó en el hall del Instituto, en la década del 70.
La exposición se presentaría en el hall de entrada. Sólo había espacio para algunas divisiones del Instituto.  Aproveché esa situación y decidí que la exposición cambiaría cada 6 meses. La primera exhibición fue una sorpresa y un éxito. Se informó a la prensa y el público asistió con asiduidad. Hubo que trabajar muchísimo, pero la novedad no nos hacía sentir cansados. Se hizo una segunda exposición, y aunque el público disminuyó, mejoró la asistencia cuando se verificó que ésta traía nueva información.

Por motivos que extenderían demasiado esta historia, las exposiciones dejaron de estar a cargo de Capocasale. Tiempo después un grupo de jóvenes honorarios y becarios, concretaron la idea del “IIBCE Abierto”, una forma de mostrarle a la sociedad lo que hacía el instituto y destacar la importancia que tiene hacer investigación nacional en Uruguay. Desde entonces y hasta hoy, cada año, el IIBCE se prepara para ese gran día, su mayor evento de divulgación. Un día donde muchos jóvenes y no tan jóvenes crean exposiciones, juegos, stands interactivos, y si lo desean, participan de un concurso para crear el logo del IIBCE Abierto del año, que es un búho, ¡claro! aunque “extra oficial”.

Los diversos logotipos de búhos de las distintas ediciones de las joornadas de divulgación "IIBCE Abierto"

Los diversos logotipos de búhos de las distintas ediciones de las joornadas de divulgación “IIBCE Abierto”

¿Cómo surge el logotipo oficial entonces?

Uno de esos años, Horacio Laborde, Jefe del Departamento de Microbiología de entonces,  invitó a Capocasale a diseñar un logotipo oficial, ante la diversidad de búhos que iban representando al instituto en los respectivos IIBCE Abiertos. Querían contar con una imagen fija y representativa, lograr que la escultura de la entrada cobrara vida y saliera a mostrarse… así lo cuenta Capocasale:

En una conversación informal, Laborde me comentó que el Instituto no tenía un logotipo, y que si algún día se realizaba debía ser la imagen del  búho. Entonces decidí dibujar una adaptación de una figura muy pequeña que él mismo me trajo (no recuerdo de dónde la sacó). A su vez, adapté esa misma figura a la escultura que simbólicamente está entre las piscinas del Instituto.

Nuestro logo oficial, diseñado y registrado por Roberto Capocasale.

Nuestro logo oficial, diseñado y registrado por Roberto Capocasale*.

Y así, se materializó* el Nacurutú como logotipo del IIBCE. Una historia más que sigue viva. Gracias nuevamente, Roberto.

* Los derechos de Autor del logotipo  fueron cedidos al IIBCE, según documentación entregada a la Administración del Instituto el 28 de diciembre de 2010, quedando constancia inscripta en la Oficina de Registro de Derechos de Autor de la Biblioteca Nacional de la República Oriental del Uruguay, el 23 de diciembre de 2010 (libro 32, nª742).

 

Rocío Ramírez Paulino

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