Investigar entre todos

Hace unos meses un grupo de maestros comunitarios y niños muy curiosos contactaron a Natalia Bajsa y Claudia Piccini, investigadoras de nuestro Instituto, para desarrollar una investigación sobre los microorganismos eficientes o “EM”, por sus siglas en inglés.

“EM” se utiliza para referirse a una combinación determinada de microorganismos de origen natural, que resultan beneficiosos para la agricultura y el ambiente. Este tipo de combinación representa lo que se llama un consorcio microbiano, creado adrede para lograr que los organismos cumplan determinadas funciones.

El consorcio EM fue desarrollado por el Prof. Teruo Higa y su equipo en la Universidad de Ryukus, Okinawa, Japón, y es capaz de realizar varios servicios ambientales: promueve el crecimiento de las plantas, mejora la digestión de los rumiantes, elimina malos olores y hasta colabora en la recuperación de las aguas contaminadas.

Esta mezcla que parece mágica, consta de al menos tres grupos de microorganismos completamente naturales e inocuos, que suelen habitar nuestros suelos o formar parte de los alimentos, a saber: bacterias del género Lactobacillus o lactobacilos, levaduras del género Saccharomyces, y bacterias fotosintéticas, es decir, que realizan la fotosíntesis.

¿Por qué estos microorganismos y no otros? 
Entre otros beneficios, los lactobacilos producen sustancias que aceleran la descomposición de la materia orgánica y controlan la presencia de microorganismos perjudiciales. Las levaduras por su parte, liberan sustancias que actúan como hormonas naturales y promueven el crecimiento y el desarrollo de las plantas y otros microorganismos. Por último, las bacterias fotosintéticas transforman las sustancias que producen olores desagradables en otras que no los producen.

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Algunos microorganismos eficientes, colectados en suelos sanos de nuestro país.

De esto se deriva que el EM tenga múltiples aplicaciones amigables con el ambiente y en buena medida sustentables. Algunos ejemplos son el tratamiento de aguas residuales, la eliminación de malos olores en pozos negros y baños secos, o el tratamiento de los residuos sólidos orgánicos. También mejoran el rendimiento del tradicional compost para abonar la tierra, y la actividad de los microorganismos del suelo.

Entre Bichitos, un proyecto integrador
Todo comenzó en la escuela Nº 319 de Casavalle, donde un grupo de maestros comunitarios decidió encarar un proyecto experimental a mediano y largo plazo con los estudiantes. Con los EM y sus aplicaciones como eje, se largaron a una aventura cargada de objetivos, integrados en una visión comunitaria, creadora de valores y conocimientos locales. En sus palabras:

buscamos contribuir a la construcción de una escuela comprometida con la realidad social del educando y su comunidad, desde los saberes que aborda y pretende construir, hasta las condiciones objetivas a las que pueda responder para mejorarlas.”

Este enfoque digno de réplica implica ante todo una mirada respetuosa e inteligente hacia el medio. A su vez, pone en práctica de una metodología de enseñanza y aprendizaje basada en la investigación y generadora de conocimientos, que permite desarrollar autonomías y al mismo tiempo el trabajo colectivo y cooperativo. El fin último de este emprendimiento incluye hasta la transferencia de tecnología sustentable a la población uruguaya.

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“Niños grandes” que llevan adelante el proyecto “Entre Bichitos”. Entrevista con Natalia y Claudia en nuestro Instituto.

Comenzó en 2015 y continúa hoy, ya en su tercera etapa. En la primera, utilizaron los EM en la huerta escolar, en un proyecto de cría de conejos, en la limpieza de los espacios comunitarios y en la de los pozos negros. En la segunda, comenzaron a “activar” los EM, esto es, multiplicarlos y lograr grandes cantidades para llevar la propuesta a otras comunidades e instituciones. Este paso fue fundamental para evaluar su aplicación y sobre todo de cara a su gran desafío: elaborar un producto propio, de origen nativo, eficiente y rentable.

El rol del IIBCE
“Entre bichitos” entonces, contactó al IIBCE para “obtener información precisa acerca del estado sanitario de las aguas superficiales, las cunetas y los pozos negros de la zona, así como los contaminantes del suelo. Parte de esta información les serviría para evaluar los resultados del uso de los EM y lograr su desafío: “…desarrollar una solución similar al EM con microorganismos autóctonos”.   

Sin embargo, la participación del IIBCE llegó cuando ya tenían en sus manos organismos nativos combinados cuidadosamente para poner a prueba su producto local. Para ello, capturaron microorganismos eficientes que naturalmente están en los suelos sanos, y los multiplicaron.

Natalia nos contó que el Instituto se encarga de analizar los preparados que están poniendo a prueba para verificar que contengan los microorganismos necesarios y no contengan organismos patógenos. También están evaluando diferentes procedimientos para la captura de los microorganismos y cuál es la forma de producción más conveniente.

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Detalle del cultivo de Bacterias del suelo existentes dentro del consorcio “MEN” creado en el proyecto. Cultivo realizado en el Instituto.

Luego de aplicado a los pozos negros, también se analiza si el consorcio nativo fue efectivo en reducir la cantidad de coliformes fecales. De esta última parte se encarga Claudia, especialista en la ecología acuática vinculada a la calidad del agua. Junto con Natalia, comparten el entusiasmo de los niños y maestros por valorizar el conocimiento y estudiar los microorganismos, sus funciones, y quizás lo más fascinante, cómo pueden ayudarnos de forma natural.

Federico Mesa, uno de los responsables del proyecto, nos contó que fueron sorprendidos por la respuesta de nuestras investigadoras:

“la forma de trabajo que tienen vuestras compañeras es la que se necesita: en contacto con las necesidades concretas de la gente, al servicio de la sociedad, generando un conocimiento aplicado y una cultura científica en quienes nos ponemos en contacto con ellas. Los niños las consideran ya parte del equipo. Para nosotros es invalorable su apoyo.”

¡Gracias por tus palabras Federico!

Los increíbles MEN
Al nuevo producto que ya están probando y evaluando con ayuda del IIBCE le llaman MEN, por Microorganismos Eficientes Nativos.  Lo están utilizando en el mantenimiento y limpieza de pozos negros y graseras, en el tratamiento de aguas residuales, e incluso como probiótico y abono en el riego. Pueden conocer algunos detalles más de su proyecto en esta nota que realizó la IMM.

Felicitamos a todo el equipo de “Entre Bichitos” y les agradecemos el haber pensado en nosotros para colaborar e investigar entre todos. Su emprendimiento es una muestra de que en Uruguay se puede. Podemos educar en valores desde una perspectiva crítica, responsable y emprendedora, y al mismo tiempo, generar conocimiento para el beneficio de todos.

Rocío Ramírez Paulino
@rRo12
Equipo de Divulgación

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