El microscopio mágico

Luego de un 2017 muy productivo, pleno de festejos y reconocimientos por nuestro 90 años, en el 2018 tenemos una muy buena noticia para continuar celebrando:

El Instituto acaba de obtener financiación para ejecutar un proyecto vinculado a la Educación, que busca estimular el aprendizaje en el área científica a través de la exploración del mundo microscópico. La propuesta es una de las cinco que serán financiadas luego de haberse presentado al llamado del Fondo Sectorial “Inclusión Digital: Educación con nuevos horizontes” de la ANII.

Coordinado por la Dra. Alejandra Kun del Departamento de Proteínas y ácidos Nucleicos del IIBCE, cuenta con la participación de investigadores, docentes y profesionales de las Facultades de Ingeniería, Ciencias, Medicina y Veterinaria, y del Centro GEN, de Artes y Ciencias.

“El microscopio mágico” será una herramienta informática para estimular el aprendizaje en el área científica y promover una pedagogía establiana, basada en la inclinación natural de los niños hacia la observación, la interrogación y la experimentación. Esta pedagogía fue plasmada en el Plan de Pedagogía Causal de 1931, conocido como el Plan Estable en honor a su creador, el Maestro Clemente Estable. Fue incluso puesta en práctica en varias escuelas públicas del país (Nº 12, Nº70, Escuela Experimental de Malvín, entre otras), durante períodos variables de tiempo entre 1940 y 1980.

El proyecto “El microscopio mágico” se pondrá a prueba en forma piloto en 6 escuelas, 3 rurales y 3 del área metropolitana. En una segunda etapa se extenderá a un número mayor de 30 esceulas aproximadamente. Para ello cuenta con el apoyo de un importante número de docentes con quienes hemos trabajado e intercambiado experiencias de trabajo en torno al Plan Estable.

Se trata de una interfase conectada a la Red Ceibal, donde los estudiantes accederán a un microscopio virtual y encontrarán un repositorio de imágenes originales con diferentes niveles de aumento. A partir de estas microfotografías y con diferentes recursos que permitan el ensayo y el error (como cambiar el foco o la magnificación del microscopio), los niños podrán jugar y aprender al mismo tiempo.  

Todas las imágenes serán generadas en el proyecto con lupa y microscopio óptico, para explorar, con esta nueva herramienta, el acceso a un universo en otras dimensiones. En la plataforma de aprendizaje además, habrá contenidos relacionados con la práctica y las bases físicas de la “magia” del microscopio: la naturaleza de la luz, la historia de la microscopía o cómo preparar muestras para verlas al detalle.

Con este proyecto, desde el Instituto aspiramos a contribuir con el enfoque establiano que coloca al niño como centro, que busca desde su perspectiva una mirada sobre la naturaleza, y una forma de explorar sus incógnitas; rescatando el vínculo que devuelve a la ciencia su condición de arte, por su belleza y su búsqueda del bien.

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Eventos 2017_Simposio IIBCE-CUDIM

En el  marco  de  la  conmemoración  de  nuestros  90  años y en conjunto con el Centro Uruguayo de Imagenología Molecular (CUDIM) celebraremos el “Primer Simposio IIBCE-CUDIM: Neurodegeneración y Cáncer”.

Será un evento en el que se analizarán los avances en el conocimiento sobre estas patologías de enorme relevancia sanitaria y social, y se expondrán las investigaciones realizadas integrando las capacidades humanas y las facilidades de ambas instituciones.

Además, se realizarán dos conferencias magistrales y una mesa sobre cooperación interinstitucional con actores relacionados a la ciencia, para articular sinergias y ampliar objetivos tendientes hacia el avance del conocimiento. Finalmente, cerraremos el simposio con un brindis.

Pueden acceder al programa en este enlace.

La entrada es libre y gratuita, previa inscripción por correo_ simposioestablecudim@gmail.com.
Se entregará certificado de asistencia.

Eventos 2017_ Escuela de Neuroquímica Avanzada

Los invitamos a conocer la próxima Escuela de Neuroquímica a realizarse en nuestro Instituto del 16 al 28 de octubre.  La temática 2017 es Patologías del Cerebro y Productos Naturales.
Pueden ver el programa preliminar en este enlace.

Afiche de la Escuela de Neuroquímica Avanzada, del 16 al 28 de octubre de 2017

La historia de una imagen

La imagen que ilustra esta nota es la carátula de febrero 2017 de la revista Biology Open. El autor es Martín Baccino, quien realizó su maestría en el Departamento de Biología del Neurodesarrollo (DBND) de nuestro Instituto, bajo la supervisión de Rafael Cantera.

En la foto podemos ver una sección del hemisferio cerebral de una larva de la mosca Drosophila tomada con un microscopio confocal. Los colores representan diferentes concentraciones de oxígeno en los núcleos de las células del cerebro, las neuronas. El azul corresponde a la mayor oxigenación y el amarillo a la menor. 

Esto se logró gracias al desarrollo de un biosensor de oxígeno. Para que funcione, la larva de la foto lleva un transgen que le aporta a cada célula dos proteínas: una que emite fluorescencia verde y otra que emite fluorescencia roja. La que emite verde es degradable por el oxígeno, mientras la otra es insensible al oxígeno. Así, cuanto más oxigenada esté una célula menos fluorescencia verde emitirá. De esta manera se puede estimar la concentración relativa de oxígeno en las células, al calcular la proporción de verde y rojo. 

El blanco de la imagen muestra los tubos respiratorios que llevan oxígeno al cerebro. Es notable la correlación entre la extensión de abastecimiento de oxígeno por estos tubos y la cantidad de oxígeno que presenta cada región del cerebro. Esto es parte de la discusión dentro de la publicación científica de Martín, Rafael y otros autores, en la propia revista.

Tapa de la revista Biology Open de febrero 2017, ilustrada por el investigador Martín Baccino

Tapa de la revista Biology Open de febrero 2017, ilustrada por el investigador Martín Baccino. Imagen bajo licencia de Creative Commons 4.0

La información que brindan estos colores es el resultado de años de trabajo y la contribución de varios investigadores. Juntos han dado un paso importante para las Neurociencias. A su vez, es el fruto de la colaboración entre el Instituto,  la Universidad de Friburgo y la Universidad de Zurich en Suiza, donde hoy Martín realiza su doctorado.

Felicitamos al Departamento de Biología del Neurodesarrollo y a Martín por esta bella imagen y su contribución al conocimiento científico.

A continuación transcribimos la historia de esta imagen, que ilustra, en palabras de Rafael Cantera, el proceso de una investigación de calidad.

La línea de investigación sobre la que se basa el trabajo se inició con una observación que nos resultó interesantísima: vimos que en el cerebro larval de la mosca Drosophila existen dos zonas muy distintas en relación a la distribución de los tubos respiratorios que se llaman traqueolas. La zona central está densamente traqueolada y en la zona lateral casi no hay traqueolas. Esto nos sorprendió porque se considera que el cerebro, como cualquier otro tejido con alto metabolismo, debería estar completamente traqueolado para recibir suficiente oxígeno.

La reacción de un tipo celular o un tejido a la hipoxia es un tema importante no solo para quienes estudiamos el desarrollo del cerebro sino también para aquellos que estudian el crecimiento de los tumores, la adaptación del metabolismo celular a distintas condiciones ambientales o a cambios genéticos, entre otros temas interesantes de la biología y la medicina.

Una estudiante de grado que hizo su tesina en nuestro Departamento, Leticia Couto, comenzó el estudio de este tema. Descubrió que a medida que el cerebro de la larva crecía, la zona no traqueolada crecía proporcionalmente. Esto indicaba que la porción del cerebro que recibiría poco oxígeno crecía día a día. A su vez indicaba que el desarrollo normal del cerebro requiere mantener los niveles de oxígeno relativamente bajos (hipoxia) en cierta zona.

También observamos que todas las neuronas funcionales que habían formado sinapsis (los contactos por los que se comunican las neuronas en el cerebro), estaban en la zona traqueolada. En la zona no traqueolada sin embargo, casi no había sinapsis. En lugar de eso, había muchas células madre y su progenie, que aumentaba día a día durante la vida larval. Esto sucedía sin que esas células se diferenciaran en neuronas inmediatamente.

Otros colegas habían descubierto que esos miles de células recién completaban su diferenciación neuronal días más tarde y casi al unísono, durante la metamorfosis de la larva al adulto.

Esto significa que durante varios días de la vida larval, el cerebro crece muchísimo de tamaño, en parte por adición células nuevas, sin que aumente el número de neuronas diferenciadas.

A partir de estas observaciones nuestra primer hipótesis fue que la falta de traqueolas en la zona proliferativa causaba una situación de hipoxia en esa región. Una siguiente hipótesis fue que esta hipoxia promovía la proliferación de las células madre. Por último, pronosticamos que elevar el nivel de oxígeno en la zona no traqueolada tendría consecuencias negativas para el desarrollo del cerebro porque frenaría la proliferación de las células madre.

Para investigar estas hipótesis con Martín establecimos una colaboración con colegas suizos con distintas especialidades. Uno es Boris Egger, co-supervisor de Martín, experto en las células madre que proliferan en la zona del cerebro no traqueolada. Otro es Stefan Luschnig, quien dirigió el doctorado de Tvisha Misra, cuyo objetivo fue construir un sensor de oxígeno que permitiese “medir” lo niveles relativos de oxígeno en células individuales.

El sensor construido por Misra resultó en una cepa de moscas transgénicas que expresan dos proteínas fluorescentes. Una de ellas fluoresce en verde y es muy sensible al oxígeno (cuanto más oxígeno haya en la célula, menos fluorescencia verde emite) y la otra emite fluorescencia roja insensible al oxígeno. De ese modo, registrando la fluorescencia verde y roja emitida por cada célula del cerebro con ayuda de microscopía confocal, se puede calcular, para cada célula, la cuota verde/rojo. Esta cuota se toma como una buena representación de los niveles relativos de oxígeno entre las distintas zonas del cerebro.

Calcular esto para cada célula sería una tarea titánica, porque llevaría demasiado tiempo ya que el cerebro de la larva tiene miles de células. Esta dificultad la superamos con ayuda de otro colaborador suizo (Felix Mittelman) que creó un software que le permitió a Martín calcular el valor de oxígeno automáticamente. Gracias a este software, se pueden analizar las imágenes del microscopio confocal de modo automático. La computadora reconoce cada célula, le registra la intensidad de verde y rojo, calcula la cuota y produce un “mapa” en el cual cada célula tiene un color que representa su valor relativo de oxígeno, aunque en una escala de colores los valores más bajos de oxígeno se representan en amarillo y los más altos en azul.

Gracias a este método Martín consiguió confirmar que la zona de cerebro con pocos tubos respiratorios realmente recibe menos oxígeno que el resto del cerebro. Otro de los experimentos que realizó para investigar nuestras hipótesis, fue mantener las larvas que contienen el sensor en una atmósfera con hiperoxia (mayor cantidad de oxígeno de los normal). Luego midió el oxígeno en cada célula del cerebro al mismo tiempo que identificaba y contaba las células que se dividían. Eso le permitió descubrir que en el cerebro de las larvas mantenidas en hiperoxia disminuye la división celular, comparado a las larvas en condiciones atmosféricas normales. Esa menor proliferación resultó en larvas con cerebros anormalmente pequeños.

Esto coincide perfectamente con nuestras hipótesis: la escasa traqueolación del cerebro lateral impone cierta hipoxia en esa región, lo cual es parte del desarrollo normal del cerebro. La hipoxia promueve la proliferación de las células madre que permiten el crecimiento del cerebro de la larva y su transformación, poco después, en el cerebro del adulto.

Martín hizo otros experimentos que combinados con los experimentos de Tvisha nos permitieron consolidar una propuesta: el sensor de Stefan y Tvisha realmente permite medir niveles de oxígeno con una resolución imposible de conseguir con cualquier otro de los métodos disponibles hasta el momento.

El sensor de Tvisha y Stefan, combinado con el método que permite cuantificar, en pocos minutos, los valores de intensidad de fluorescencia roja y verde en miles de células, nos permitió producir imágenes con la calidad y precisión que ilustra la foto que eligió Biology Open para la tapa de su número de febrero pasado.

Esta imagen ilustra la resolución fantástica que se puede alcanzar con este método. Además, permite pronosticar que el sensor de oxígeno de Tvisha y Stefan, adaptado a otras especies animales y combinado con el método de trabajo desarrollado por Martín, Boris y Félix, permitirá a muchos colegas hacer experimentos que hasta ahora no se podían hacer.

Otra ventaja del sensor es que detecta diferencias muy pequeñas entre células muy cercanas lo cual nos permitió descubrir que dentro de una zona relativamente pequeña del cerebro pueden existir células que parecerían tener niveles de oxígeno bastante distintos y que esas diferencias se correlacionan en parte con el tipo celular. Las células madre, por ejemplo, tienden a ser más hipóxicas que sus hijas y que las neuronas diferenciadas. Estos datos todavía no los hemos publicado porque necesitamos hacer más experimentos y para eso necesitamos incorporar un nuevo estudiante al grupo de trabajo.

Sobre Martín y la financiación de la investigación en Uruguay

Durante el inicio de su carrera de investigador recibió primero una beca de iniciación (ANII) y luego hizo una maestría PEDECIBA con beca de la ANII.  Durante su maestría hizo dos pasantías de tres meses c/u en la Facultad de Biología de la Universidad de Friburgo (Suiza)  bajo la supervisión del Dr. Boris Egger, colaborador del DBND desde tiempo atrás.

Durante su maestría obtuvo fondos del PEDECIBA (alícuotas de estudiante), apoyo económico de fondos suizos para sus pasantías en Friburgo y principalmente un fondo de investigación de la ANII (Fondo Clemente Estable). Luego de defender muy exitosamente su tesis de maestría se mudó a Zurich, donde  está haciendo un doctorado en un programa de posgrado suizo bajo la supervisión de Martin Muller, trabajando también en sistema nervioso de Drosophila, aunque en un tema distinto al de su maestría.

 

 

Calidad del agua. Conocimiento y formación

IIBCE investiga y forma investigadores. Una forma de mostrarlo, es compartir este informe, un curso de posgrado cuyos resultados incluyen propuestas para la gestión del agua. El conocimiento generado se centra en el recurso agua como objeto de conservación y manejo. Busca a su vez, que la toma de medidas se base en la evidencia.

En palabras de la docente e investigadora del IIBCE Claudia Piccini:

Esta publicación resume la información obtenida del curso de posgrado PEDECIBA “Respuesta de los Ecosistemas Acuáticos a Impactos Antropogénicos” dictado en 2016. El curso se centró en la cuenca del arroyo Carrasco e involucró un estudio social y económico de la misma, así como la determinación y análisis de diversos parámetros indicadores de contaminación del agua. Una vez evaluados los resultados obtenidos se realizó una propuesta de posibles medidas de gestión y mitigación de los impactos encontrados, proponiéndose a la calidad del agua como objeto focal de conservación y haciendo referencia a recomendaciones para recuperar la calidad del agua en la cuenca.

Enlace al informe

Nueva publicación internacional entre el IIBCE, el Institut Pasteur de Montevideo y el Instituto Max Planck de Alemania

El Dr. Juan C. Benech e Inés Rauschert, investigadores de nuestro Instituto, han participado en una investigación reciente con resultados importantes para la comunidad académica. El conocimiento, ya publicado, en conjunto con investigadores del Instituto Pasteur de Montevideo (Dr. R. Agrelo) y el Instituto Max Planck de Alemania, abre camino hacia el desarrollo de marcadores tumorales y futuras aplicaciones terapéuticas.

El trabajo se centró sobre el neuroblastoma, un tipo de tumor embrionario que puede causar la muerte en niños. Se origina en progenitores o células inmaduras del sistema nervioso simpático.

Los resultados muestran por primera vez cómo la lámina A/C, componente importante del núcleo celular, se encuentra silenciada, es decir, no se desarrolla en líneas celulares de neuroblastoma. Esto se debe a un mecanismo que los investigadores lograron revertir, modificando el grado de metilación del ADN (parte de su composición química que determina la expresión de ciertos genes).

Utilizando Microscopía de Fuerza Atómica, pudieron ver que las propiedades mecánicas de las células carentes de lámina A/C está modificada; son menos rígidas y tienen mayor capacidad migratoria. Esto, entre otros factores, las volvería más propensas a desarrollar metástasis y tejidos anormales (mayor potencial neoplásico). 

 

Felicitamos a Juan y su equipo por este avance.
Enlace al articulo científico

 

El IIBCE por sus protagonistas

Éste es el IIBCE, un instituto de investigación donde trabajan jóvenes científicos en diferentes etapas de formación, con investigadores consolidados de primer nivel, en distintas áreas de la Biología.

Vocación, dedicación, diversidad y calidad. Investigación uruguaya con proyección internacional, en la frontera del conocimiento.

IIBCE, pasión por la ciencia