El IIBCE por sus protagonistas

Éste es el IIBCE, un instituto de investigación donde trabajan jóvenes científicos en diferentes etapas de formación, con investigadores consolidados de primer nivel, en distintas áreas de la Biología.

Vocación, dedicación, diversidad y calidad. Investigación uruguaya con proyección internacional, en la frontera del conocimiento.

IIBCE, pasión por la ciencia

 

IIBCE de Alto Impacto_ Cursos 2015_School on molecular and cell biology to unravel the physiology/pathology of diverse biological paradigms

Desde el lunes 9 de noviembre hasta el 20 de noviembre inclusive, se estará desarrollando en el IIBCE el curso internacional de posgrado “School on molecular and cell biology to unravel the physiology/pathology of diverse biological paradigms”.

Las conferencias teóricas son de acceso libre y se llevan a cabo en la Sala de Conferencias del Palladium Business Hotel, situado en Tomas de Tezanos 1146.

El curso es organizado en conjunto entre investigadores internacionales e investigadores nacionales de la Facultad de Ciencias, Facultad de Medicina y nuestro Instituto.

Pueden ver los detalles en el programa aquí.

Cursos 2015_ Cultivo primario de células neurales (2ª edición)

Este curso será del 19 al 31 de octubre. Se realizará en el #IIBCE y en la Facultad de Medicina. 
El objetivo es que los estudiantes de postgrado adquieran los fundamentos teóricos y prácticos del cultivo primario como abordaje experimental. Tiene un componente teórico y uno práctico que involucra al estudiante en el proceso de obtención, seguimiento y reconocimiento de las células cultivadas.

La importancia creciente del estudio de los mecanismos implicados en la función y patología del sistema nervioso central y periférico ha convertido al cultivo primario de células neurales en una herramienta esencial para su conocimiento.

El curso tiene previsto al realización de un Minisimposio el 31 de octubre de 9:00 a 13:00.

Las inscripciones son en la Bedelía de Facultad de Ciencias hasta el 15 de octubre_ “Introducción al cultivo primario de células neurales 2015”.
En paralelo se solicita enviar una carta de motivación para resolver cupos a Silvia Olivera del #IIBCE, solivera@iibce.edu.uy o Patricia Cassina de Facultad de Medicina pcassina@fmed.edu.uy.

Por más información pueden ver el siguiente enlace o consultar a algunas de las docentes a través de las mismas casillas de correo.

 

IIBCE se expresa_ Artículo de opinión de uno de nuestros investigadores

Este artículo fue publicado en el semanario BRECHA, el viernes 21 de agosto 2015. Su autoría es del investigador Rafael Cantera (*).

La domesticación de la ciencia

Los científicos del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), unidad ejecutora del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), se enfrentan consternados a una propuesta emanada de la dirección del Ministerio por la que sus programas y proyectos de investigación y formación de jóvenes investigadores, sus dos objetivos fundamentales, pasarían a ser seleccionados, planificados, coordinados, ejecutados y evaluados no por ellos mismos, sino por un grupo de funcionarios políticos de diversos ministerios, designado con el presunto cometido de dirigir el esfuerzo científico de modo que reporte más ventajas económicas para el país.

Parecería que en el gobierno prima la creencia de que seleccionando y controlando los temas a estudiar, a partir de criterios económicos y políticos, a los cuales los valores científicos quedarían supeditados, puede promoverse una ciencia que reporte más y mejores resultados útiles y menos de lo que se cree inútil, por desvinculado al crecimiento económico. Subyacente a esa falsa creencia, parecería que existe una intención de encarrilar a los científicos para que se dediquen a estudiar problemas de importancia particular para el país, y que un buen desarrollo científico se definiría en función de la solución de problemas prácticos o materiales siguiendo la fórmula simplista de ”problema-proyecto-solución”. Eso implica la infantil convicción de que esa casi ofuscación por lo ya conocido, esa domesticación de la ciencia, alejándola de lo nuevo e impredecible, de lo potencialmente revolucionario, no solo dará mejores resultados, sino que también aumentará nuestra competitividad en el seno de una economía de mercado capitalista.  

La gran debilidad de esta idea es presentarnos una ciencia amputada, servil a los intereses urgentes, sorda a la pasión por las grandes preguntas científicas y sesgada por la parcialidad, que inevitablemente se impone una vez que comienza a ser dirigida principalmente en función de planes de gobierno y preferencias político-partidarias. Si bien usar nuestro conocimiento acumulado para resolver ciertos problemas es parte del cometido de la ciencia, y a veces, aunque no muy frecuentemente, esto es posible, más importante aún es crear el conocimiento que no existe. Y si la principal función de la ciencia es generar conocimiento nuevo y esta debía ser, según Clemente Estable, una función primordial del instituto que hoy lleva su nombre, parece una mala idea suponer que la exploración científica de la naturaleza, la biología, saldría beneficiada si fuese dirigida por un aparato político.

La idea que acá criticamos es considerada políticamente correcta de modo casi universal. En Estados Unidos fue adoptada tanto por gobiernos demócratas como republicanos y en Cuba la promovió el gobierno socialista y si se extendió por el mundo tan irresistiblemente se debe en parte a que también fue adoptada por gobiernos socialdemócratas, democristianos, liberales, centristas y neoliberales y, al llegar a nuestro país, también por gobiernos frentistas.

Esa promiscuidad política nos demuestra que esa creencia no es ni original ni ”progresista”. Pero no se le puede negar su resistencia al razonamiento crítico y a la oposición de tantos científicos que han tratado de explicar su parcialidad y deficiencia.  Su condición de mala hierba, por su empecinamiento en surgir y resurgir en casi todos los terrenos políticos, podría deberse, al menos en parte, a que coincide con el ”sentido común”, como la creencia de que el Sol gira alrededor de la Tierra, o de que esta es plana.

Si como dije, viene siendo promovida desde hace muchas décadas en varios de los países que más dinero y esfuerzos invierten en actividad científica, es válido preguntarse si esta promiscua, yuyal y razonable idea al menos allí, donde tanto se la ha impulsado, ha dado los resultados prometidos. No caben dudas que para esta pregunta existen respuestas. Infinidad de datos de acceso público, informan sobre el monto de las sumas invertidas en cada ”importante problema a solucionar”, en cada ejemplo de ”ciencia pertinente” y también existen datos sobre los resultados obtenidos, o mejor dicho, sobre su frecuente ausencia. En las dos últimas décadas, una parte importante del presupuesto mundial para la investigación en biología y medicina fue dedicada a un objetivo muy útil, socialmente pertinente y bien definido, pero que no ha sido alcanzado: la vacuna contra el SIDA. Otra buena parte, fue dedicada a financiar miles de proyectos con fines también muy útiles (cura del cáncer, alcoholismo, envejecimiento, y diabetes, por ejemplo), pero jamás alcanzados.

Sólo en Estados Unidos y contando exclusivamente la financiación otorgada por el instituto NIH (por ”National Institutes of Health”, institutos nacionales para la salud, el principal financiador de proyectos científicos en biomedicina en ese país), las sumas invertidas en la solución de un problema tan pertinente como la producción de una vacuna contra el SIDA y cuya importancia práctica sería indiscutible, rondan los tres mil millones de dólares anuales. Tres mil millones, año tras año, sin que aparezca la bendita vacuna. Aparentemente, tener voluntad política para elegir con pertinencia un problema socialmente acuciante y asignarle muchos fondos a su estudio no es suficiente –quizás ni siquiera haya sido la estrategia más adecuada- para resolver ese problema eficientemente, por más meritorio que sea el esfuerzo.

Creo que la explicación de estos pobres resultados no se basa en falta de conducción política, errores individuales, mala gestión de los fondos y otros aspectos ajenos a la creencia y a las estrategias de ella derivadas. El meollo está en que la creencia es falsa en sí misma. De hecho, este tema está siendo debatido en Estados Unidos, Inglaterra, Suecia y otros países donde ese camino ya fue probado a lo largo de décadas y ya se da por descontado que se debe reservar una parte importante de los fondos para investigación ”fundamental”. El término comprende aquella no ceñida a las urgencias políticas, puesto que de ella se derivan, con pocas excepciones, los grandes avances científicos.

Un ejemplo de importancia relativa, pero muy elocuente, es que casi todos los grandes avances en nuestra comprensión científica de la naturaleza merecedores del premio Nobel, siempre discutibles pero extraordinariamente innovadores, provienen de investigaciones en ciencia básica o fundamental.  De ideas y proyectos a largo plazo, propuestos estrictamente por científicos y cuya posterior utilidad para la medicina, la tecnología o la economía no estaba prevista ni por los políticos, ni por los propios científicos responsables de esos avances.

Los datos, entonces, enfrentan a la relativa ineficacia de avanzar cuando solamente se pretende resolver un problema y la proliferación de resultados notables cuando se hace buena ciencia, que a menudo produce resultados inesperados y con consecuencias utilísimas.

Por si todo esto fuera poco, la promoción en Uruguay de la falsa creencia criticada en esta nota impondría, casi ineludiblemente, una degradación en la capacidad del instituto Clemente Estable para cumplir con su segundo gran cometido, que ha sido y es de fundamental importancia para la ciencia en Uruguay: la formación, haciendo ciencia en el laboratorio y el seminario, de los futuros científicos. Domesticando el proceso, se domestica a los investigadores porque se los obliga de cien maneras, explícitas o solapadas, a permanecer atentos a los objetivos políticos del gobierno, acostumbrándolos a elegir temas de estudio y discusión, y a definir de modo sesgado, incluso políticamente correcto, proyectos y temas de estudio, siempre ansiosos por presentar sus motivos e intereses científicos de tal modo que coincidan con los gustos políticos del momento.

Santiago Ramón y Cajal ya había pensado sabiamente sobre este tema y promovía una opinión que hoy, lamentablemente, sería tan políticamente incorrecta en Estados Unidos como en Cuba, en España como en Uruguay.

”Cultivemos la ciencia” –decía Cajal- ”por sí misma sin considerar por el momento sus aplicaciones. Estas llegan siempre, a veces tardan años, a veces siglos. Medrada andaría la causa del progreso si Galvani, si Volta, si Faraday, si Hertz, descubridores de los hechos fundamentales de la ciencia de la electricidad, hubiesen menospreciado sus hallazgos por carecer entonces de aplicación industrial. Dejamos consignado que lo inútil, no existe en la naturaleza…” (1)

Una posición sabia, pero que no parece coincidir con la política de ciencia que explicaría el proyecto de restructura del IIBCE propuesto por el MEC.

(1)  Reglas y consejos sobre la investigación científica” (”Los tónicos de la voluntad”).

De Santiago Ramón y Cajal, Editorial Austral, 1952.

(*) Rafael Cantera es biólogo, especializado en el desarrollo del sistema nervioso e Investigador Categoría II del Sistema Nacional de Investigadores.

IIBCE se expresa_ 0 % del Presupuesto quinquenal para el Clemente Estable

Actualización 17.9.2015

El ‪#‎IIBCE‬ tiene una enorme capacidad creativa gracias a la apuesta en la formación de recursos humanos en ciencia fundamental. Genera conocimiento original en todas las ramas de las ciencias biológicas, aportando al desarrollo científico, productivo y cultural del país.

¿Qué investigamos en el IIBCE? Varios científicos de nuestro Instituto han aprovechado esta oportunidad para expresar en pocas palabras, cuáles son sus objetivos de estudio y a su vez, destacar la importancia de nuestra investigación.

Copiamos una serie de frases compartidas también en las redes sociales, que nos cuentan qué es lo que hacemos y el riesgo de no poder continuar haciéndolo debido a la situación presupuestal para el próximo período 2016-2019.

¿Sabías que en el Clemente Estable… ?

Se estudian los mecanismos de defensa de las plantas para disminuir la aplicación de agroquímicos.

Se estudia cómo las hormonas controlan la agresión.

Estudiamos la genética de la diabetes para ayudar a definir el tratamiento y mejorar la calidad de vida del paciente.

Utilizamos métodos de inteligencia artificial para predecir la función de un gen.

Se estudian bacterias que producen plásticos biodegradables.

Colaboramos con arqueólogos en el estudio de ADN prehistórico para comprender la relación entre las comunidades indígenas y la fauna nativa.

Se estudia las células madres del sistema nervioso y el uso de productos naturales para tratar enfermedades que lo afectan.

Se estudian bacterias que producen infecciones urinarias.

Se estudian los microorganismos que causan enfermedades a los bovinos, para atender la salud de los animales y mejorar la producción ganadera del país.

Somos pioneros en el desarrollo de técnicas para el estudio de los mamíferos silvestres sin necesidad de capturarlos.

Se estudian bacterias antárticas que son resistentes a varios antibióticos  en forma simultánea y las  que pueden servir para eliminar la contaminación de hidrocarburos.

Se desarrollan herramientas para monitorear la calidad de los ecosistemas acuáticos.

Se estudia cómo el alcoholismo paterno afecta el cerebro de los hijos y se investigan los mecanismos cerebrales de la agresión y la violencia.

Se investigan bacterias de la Antártida

Se estudian neuronas que cambian de forma entre el día y la noche y las que son afectadas por hormonas sexuales femeninas.

Se hacen estudios genéticos relacionados con el tratamiento de la Hepatitis C.

Se estudia la forma de aprovechar los desechos de la producción de bioetanol para fertilizar cultivos de caña.

Se estudian bacterias del suelo capaces de proteger a las plantas de enfermedades para disminuir el uso de pesticidas químicos.

Se investigan pilas microbianas para obtener electricidad a partir de aguas residuales.

Se estudia la resistencia a antibióticos de bacterias de origen clínico en los hospitales.

Se estudian los zorros silvestres como controladores de plagas y dispersores de semillas de monte nativo, el venado de campo y su rol como dispersor de semillas de pastizal natural y los mamíferos silvestres para planes de ordenamiento territorial y áreas protegidas.

Se desarrollan proyectos junto a comunidades rurales para conocer y proteger la biodiversidad.

Se estudian las causas de la muerte de las abejas en Uruguay y cómo evitarla.

Se investiga la producción de hidrógeno como energía del futuro.

Buscamos las mejores dietas para un cerebro saludable.

Se estudian las cianobacterias tóxicas que amenazan la calidad del agua que tomamos.

Actualización 5.9.2015
Comentario de Marita Castelló, investigadora del IIBCE:

Necesitamos de todos para lograr un Presupuesto digno para el IIBCE. Por más información ir a la dirección pegada abajo de Change.org para apoyar la PETICIÓN Dirigida a Parlamento del Uruguay para apoyar el pedido de Incrementar el Presupuesto Quinquenal 2016-2020 del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Montevideo, Uruguay) acorde al aumento global en Ciencia y Tecnología del Uruguay.
Gracias!!!
https://www.change.org/p/parlamento-del-uruguay-incrementar-el-presupuesto-quinquenal-2016-2020-del-instituto-de-investigaciones-biol%C3%B3gicas-clemente-estable-montevideo-uruguay-acorde-al-aumento-global-en-ciencia-y-tecnolog%C3%ADa-del-uruguay?recruiter=40892240&utm_source=share_petition&utm_medium=copylink

3.9.2015

Hace dos días llegó una noticia que alarmó al IIBCE: nuestra institución no está incluida en el presupuesto quinquenal destinado a la investigación, hacia la creación de conocimiento original para el beneficio de todos.

Por este medio queremos expresar nuestra más alta preocupación y dejar clara nuestra situación.
A continuación copiamos una carta abierta de nuestro Consejo Directivo.

El futuro del IIBCE en riesgo

Con consternación y extrema preocupación hemos constatado que la solicitud de aumento de presupuesto quinquenal del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) ha sido completamente ignorada en el Proyecto de Ley de Presupuesto Nacional enviado al Parlamento. Este hecho nos llamó poderosamente la atención en virtud de los repetidos anuncios realizados por el gobierno de incrementar la inversión en Ciencia y Tecnología llegando al final del quinquenio al 1% del PBI. En este contexto, el IIBCE había elaborado su presupuesto para fortalecer la Institución con el fin de contribuir a los futuros desafíos que impone el desarrollo de nuestra sociedad. De hecho, las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) nos aseguraron en varias oportunidades que el IIBCE recibiría un incremento presupuestal significativo. Al hacerse público el Proyecto de Ley de Presupuesto, comprobamos que el IIBCE no ha sido tenido en cuenta.
Sin embargo, constatamos que otras instituciones que, al igual que el IIBCE integran el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, tales como la Universidad de la República, el Instituto Pasteur de Montevideo, el CUDIM y el PEDECIBA recibieron un incremento de sus presupuestos. Pensamos que esta “penalización” al IIBCE ha sido una consecuencia directa de nuestra desaprobación a la propuesta planteada por el MEC en la que se nos imponía una dirección política del IIBCE.
La falta de aumento presupuestal pone en serio riesgo el futuro del IIBCE, que queda francamente rezagado con respecto a las otras instituciones académicas de nuestro medio, imposibilitando el desarrollo que nuestra Institución merece y el país necesita. Creemos que esta es una situación profundamente injusta ya que el IIBCE ostenta una larga y sólida trayectoria científica y académica, estando actualmente entre los actores más productivos del Sistema de Ciencia y Tecnología Nacional.

Consejo Directivo

Resumen de la situación publicado en la Diaria el 4/9/2015